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Sicilia, jornada 4

15 julio, 2018

En el que hacemos una parada en Cádiz y otra en Baeza u otra del montón

(Domingo, 8 de julio)

Hoy ponemos, tardíamente, rumbo al sur; los excesos nocturnos se van haciendo notar, pero seguimos adelante cual Ulises dando tumbos por el Mediterráneo. Rumbo, pues, a Siracusa.

Dentro de Siracusa realmente vamos a Ortiglia, que es un barrio montado en un islote, unido a la tierra por un puente (y tampoco un puente muy largo, quizá veinte metros). Aunque estuve hace unos cuantos años y solo un par de horas, me recuerda a Cádiz o Melilla (idealizadas, supongo), atemporales, veraniegas en cuanto infernales, quemadas por el sol… Cuba también se viene a la cabeza. Vimos a un montón de gente llorar, amargados en sus yates y otras embarcaciones de recreo (vamos, de hecho no, pero yo sigo diciendo que había demasiado barco y le quitaba gracia). Comida escasa pero amena, y playas minúsculas pero de agua transparente.

Noto… bueno, normal, como otras ciudades con más edificios monumentales de lo que les toca. Interesante el encuentro con el guardaespaldas, que no cantaba pero sí cargaba [pistola].

Vuelta exploratoria, de aquí no nos vamos sin playa. Una vuelta, otra vuelta, todo misterioso, pero llegamos a la playa di Vendicari, en mitad de un paraje natural. Muy chulo, se ve que el agua fría en Sicilia no existe.

Al final imposible ver a mi amiga Marilù, que era en cierta medida causa del viaje. En fin, “these things do ‘appen”, como decían en El fantasma de la ópera.

Cena con pescadito, mejillones, el completo, anda que nos estamos poniendo finos de vino.

Hoy o ayer pasamos por una calle donde estaba reunido todo el canierío de Catania; la llamamos “la calle de los de 3º de ESO”. Más bien ayer, creo. Entre bebida y bebida, el tiempo se desdibuja.

En capítulos anteriores, o futuros, “Viaje al centro de Sicilia, o de cómo las infraestructuras de este país no tienen ni pies ni cabeza”.

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Sicilia, jornada 3

14 julio, 2018

En el que nos encontramos cara a cara con la muerte y hasta le vemos los empastes

(Sábado, 7 de julio)

Hoy es un día de carretera, quizá no tanto en horas (aunque habrá unas cuantas) pero sí en emociones.

Había pendiente una explicación de la conducción en Sicilia. De entrada, la gente se pasa el Código de Circulación por el forro, igual que las señales y, salvo gratas excepciones, toda forma de bondad humana. En algún momento nos hemos encontrado gente dando marcha atrás en autovía y debajo de un puente o entrando en un túnel. Lo otro digno de interés es el uso de las motos, y en especial las motos familiares, no porque sean de gran tamaño, sino porque en una van padre, madre y hasta dos niños (la combinación más frecuente es niño, padre, niño, padre), todos sin casco. Aquí se acuña la frase “no pasa nada para lo que podría pasar”. Volvemos a esta idea en breve.

Ponemos rumbo a Taormina, al norte. Es una pequeña ciudad turística colgada sobre el mar, de carriles angostos e inquietantes verticales. Tiene valor en sí misma, pero sobre todo tiene un mar interminable, eterno, que te hace retroceder 3000 años en un suspiro. En todo caso llegamos a destino después de unas cuantas vacilaciones y escalofríos, y hay que valorar la sabia y prudente conducción de Peligro, pese a su nombre.

La segunda parada, superado ya el café de la tarde, es el Monte Etna. Pese a mis fundados temores, no termino dentro del volcán, entre otras cosas porque vamos levemente tarde y no hay tiempo de subir a la chimenea. De todas formas la subida hasta donde estamos ha sido una chulada, rodeados de bosque hasta que este queda atrás y solo quedan los restos de las últimas erupciones y algunas plantas testarudas.

Llegando a Catania, y de hecho a tres minutos mal contados del Apartamento, alcance por detrás en una rotonda: tres muchachas, con grandes virtudes entre las que no se encuentran la pericia conductil, que intentan repetidamente zafarse de arreglar los papeles del coche. El parachoques posterior rajado, y habrá que ver cómo termina el alquiler.

Finalmente, cena en una pizzería en una plaza aparte; pedimos tapper para los restos (de hecho no, pero la idea estaba ahí). Es el partido Croacia – Rusia, con sudorosa victoria de los primeros.

Mañana, Siracusa y Noto.

Sicilia, jornada 2

13 julio, 2018

En el que se recorren varios de los círculos del infierno

(Viernes, 6 de julio)

Se rompe en este punto la cronología de la historia, en parte por la continua y excesiva ingesta de alcohol, en parte porque el narrador ya se ha aburrido. Vamos a suponer que las cosas fueron más o menos así, y que seguramente lo más fundamental y/o representativo sigue apareciendo; pero vamos, que es una suposición.

Abandonamos Cefalù después de un espléndido desayuno. Atravesamos el interior de la isla, que es un auténtico secarral, y a ratos pensábamos que lo mismo estábamos de vuelta en Andalucía por obra de algún sortilegio. Llegamos a Catania, y en Catania al apartamento.

El apartamento. Casi merece una mayúscula, el Apartamento. En sí no estaba increíblemente mal, pero el lugar era… sospechoso; no poca gente tendría recelos de albergarse ahí después de ver la calle. SPOILER: en todo caso, y obviando el ruido, incluidos tacones y tacones a las seis de la mañana, la verdad es que no hubo mayores problemas. Nuestro politoxicómano amigo confiesa a Girodino que allá en tiempos había 200 muertos al año por la mafia, y mas alarmantemente señala que “seguestri (sic) ci sono dapertutto”; atención, porque esto será relevante más adelante.

A lo largo del día se comprobará que tanto Girodino como Peligro son un par de peligrosos degenerados, repitiéndose las visitas a librerías (no, no es un eufemismo… ojalá). Solo la suerte evita la incursión en una librería cristiana.

Muy curiosas las comidas. El almuerzo, en un local un tanto sospechoso, es barato, generoso en las raciones y sabroso; “salmonete” se dice “triglie”; daría indicaciones al posible lector sobre cómo llegar, pero ante el más que presumible cierre por Sanidad en cualquier momento, baste con decir que está a media altura de la calle Plebiscito. En cuanto a la cena, para Draculino es alucinante, aunque pasará un tiempo antes de que lo comparta públicamente; ca’ uno es como es.

Mañana hablaremos de la conducción “a la maniera catanesa”.

Sicilia, jornada 1

12 julio, 2018

En el que la gallina madre da bocadillos, nos cambian el coche y estamos de veraneo.

(Jueves 5 de julio)

Realmente el viaje empieza en plan Esperando a Godot: me dicen “vamos” y me bajo a esperarlos, y no vienen, y no vienen… Pero bueno, vienen. Aunque sea de milagro, pero vienen.

En el aeropuerto pocas sorpresas para empezar: me pita el detector, cuando yo había previsto que cacheasen a los dos integristas islámicos que iban conmigo. Esperable. El vuelo de retrasa. Esperable. Girodino nos ha traído bocadillos en previsión, sospecho, de que los otros dos balas perdidas no iban a llevar nada. Sorpresón, y además están estupendos (los bocadillos, se entiende). El vuelo también esperable, la mitad del trayecto dormido.

La llegada, épica, hace calor y humedad como si estuviéramos en el Mar Menor.

Al recoger el coche, por algún motivo nos han pasado del modelo básico que habíamos elegido (un Polo) a otro que imagino que es aún más básico, un Ford Fiesta. Apunten, porque este coche va a ser parte integral del viaje.

Atravesar la circunvalación de Palermo es una experiencia en sí misma por la que hay que pasar y es inútil intentar explicarla. Lo único que puedo contar es que en Sicilia no tienen pintura para dibujar los carriles, así que hay que imaginárselos.

Cefalù estupenda, el tipo de ciudad o pueblo donde podría vivir de viejecillo. El apartamento estupendo, algo básico pero tirado de precio y en una buena localización. Incluso mejor la que nos da las llaves, Dalida (o Dalila, no existen fuentes materiales para contrastarlo) que va a ser lo más comentado del viaje, con la posible excepción de la piel perlácea de Draculino.

La cena estupenda, el vino memorable. Entra en juego el Excel, tan denostado como apreciada era Dalida, y casi tan nombrado.

Con todo, la nota álgida de la noche es, tras cierto zarandeo, el regalo de un sombrero a Draculino que, aparte de salvarle la vida innumerables veces durante la semana, le hace “ganar enteros”. Es un sombrero, hasta donde el cronista sabe describirlo, de ala ancha, con una cinta que le rodea el cuerpo. De seguro encajaría en “Nuestro hombre en La Habana”. Por mor de la verdad, hay que señalar que Draculino se resiste como un condenado, adverso a cambiar su imagen, y solo cede ante las más puras amenazas sicilianas (o no, la verdad es que el recuerdo de aquella noche es un tanto confuso).

Pasamos la mayor parte de la noche (o así se lo parece a Draculino, que como sabemos es el prota) en un… no sé, un club, con un pequeño grupo de música y “los mejores pechos de Navarra”.

Por último, baño nocturno en la playa, que contra todo pronóstico no termina con una detención por escándalo público. Agua cálida, peces… Lo único que falta (para decepción de dos tercios de los presentes) es un tiburón.

Sicilia, jornada 0

11 julio, 2018

Un país. Tres aventureros y un coche. Amor, traición y redención.

DRAMATIS PERSONAE

  • Draculino. Nuestro héroe, curtido en mil batallas. Hijo de la diosa Era, su sueño y destino es ser torero.
  • Girodino. Descendiente directo de Herodoto, cronista de Odiseo. Aguerrido guerrero (NOTA: suena extraño, cambiarlo para la 2ª edición) y diestro en el arte de la oratoria. Además está de buen ver y sonríe mucho.
  • Peligro. Adversario de Epicuro y usurpador de Bacco. Le arrebató el bastón de mando a Agamennón. Vamos, que además de ser la voz de la experiencia tiene una edad.
  • Una larga sucesión de diosas paganas. Creo que no necesita explicación, pero son perfectas. Alguna tiene cara de mala leche. Casi todas saben que merecen un templo.
  • Una monja. En realidad no sale en la historia, pero siempre es mejor dejar puertas abiertas, vaya que se quede alguien encerrado.

NOTAS PARA LA VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA

Draculino seguramente sea mejor hacerlo por CGI. Cuando sale en pantalla debería sonar el Canon de Pachelbel o similar, alternando con bochornoso pop italiano (contemporáneo) o de Mecano en sus años más discutibles.

Peligro podría ser interpretado por John Malkovich o Anthony Hopkins, un poner, aunque esto es un problema porque su leitmotiv es una sucesión de rock cañero. Bud Spenser también tiene mucho que aportar al personaje, encaja con la historia y supone un guiño a los cinéfilos. Si va cargado de cuchillos y armas blancas le dará profundidad al personaje; habría que intentar introducir una escena de artes marciales estilo Tigre y Dragón si no hay que pagar extra.

Girodino necesita a Denzel Washington o Cuba Gooding Jr, alguien que aporte calidez y se vea que cohesiona al grupo. En el último episodio se revelará que se sabe todas la letras y las coreografías de las Spice Girls. Quizá se puede aprovechar para un final a lo Bollywood.

Conviene añadir algún otro personaje menor para introducir alivio cómico; un gato que habla ya se ha hecho antes, pero no hay que descartarlo de plano.

Casting en el piso de Draculino, cuenta como fiesta pero no habrá bebida, y mucho menos música. En homenaje a la cultura siciliana todos los aspirantes llevarán un regalo, que no se devolverá en ningún caso. Fecha por anunciar

final de curso, variedad de pensamientos

29 junio, 2018

El primer trimestre se me pasó muy rápido, y el segundo otro tanto, pero el tercero se ha hecho levemente interminable (también es lógico, hay muchas semanas y muy pocos descansos).

He tenido algunas alegrías, entre otras cosas aprobar a gente por la que no apostaba (y que, en su momento, tampoco tenía deseo de que aprobasen).

Más importante, me han hecho varios regalos en mi tutoría y me han escrito cartas, lo que me ha llevado a cumplir el proyecto que había hecho de escribir una carta a cada uno. Unas diez horas, pero me ha valido la pena.

Daniel 1 – Italiano 0

18 junio, 2018

Contra todo pronóstico, me han aprobado el examen de italiano. Es raro, porque aunque no he estado en clase y no puedo valorar el nivel de los demás, veía muy claro que mi producción oral había sido aberrante e inútil, y desde luego en la EOI no tienen fama de regalar los títulos.

Así y todo, sigo organizando un viaje a Sicilia con un amigo. Intentaré informar oportunamente.